Senderos

 

Por el Camino viejo de Ronda, te vi.
Y tú me viste.
 
Testigo de nuestro reencuentro fue el Guadalmesí,
por cuyo cauce descendían furtivas miradas.
 
La lluvia no quiso que La Tiñosa nos viera,
pero tú y yo nos vimos.
Y la lluvia presente.
 
El sol, que radiante lucía sobre las Minas de Teuler,
vio como dos labios sonreían especialmente.
Quizá porque ya se habían besado.
 
Nuestros guiños, a veces indiscretos,
se pretendían por el seco y sinuoso Guadalora.
 
Las olas del Estrecho rompían tristes mientras tú
deambulabas sola por los Algarves.
 
De nuevo juntos, caminamos de Grazalema a Benaocaz.
Y desde allí, el viento nos llevó a su sierra,
Sierra del Viento,
donde, chismoso, susurraba nuestro secreto.
 
Por fin el mar pudo alegrarse.
Y el viento.
Y ambos quisieron que de San Fernando, del Boquerón,
partieran nuestros sueños
para recalar aquí, en este puerto.

 

Ángel Loes

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Una respuesta hacia “Senderos”

  1. une lectrice ordinaire Dijo:

    Como se nota la ausencia… ya se sabe que la distancia agudiza el sentimiento.
    Parece como si recorrieras los itinerarios andados desde que se hizo el encuentro y quisieras plasmar los andares y vivencias por los senderos recorridos. Me llama la atencion la novedad en el ritmo como si los versos se plasmaran en los tiempos del andar …
    El campo prepara la primavera a punto de estallar.

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