Lo que el corazón me dicta
Letras que navegáis sin rumbo
por el inmenso océano del pensamiento,
¡parad!
Parad de una vez la errante danza
que me embriaga y me enmudece, y
¡agrupaos!
Agrupaos para que pueda expresar
lo que el corazón me dicta.
¿Es que acaso no entendéis?
¿Es la tempestad tan fuerte
que os aturde y os ciega el oído?
¡Escuchad!
Escuchad la voz del alma que, con insistencia,
os grita, una a una, las palabras.
¡Vamos, parad!
Por favor, letras, parad y agrupaos
para convertir en verbo el sentimiento
y poder contar al mundo
lo que el corazón me dicta.
Ángel Loes
11 febrero, 2012 a 14:12
« L’image la plus exacte d’un pommier entier, a, en un certain sens, infiniment moins de ressemblance avec lui que la plus petite pâquerette. »
« La joie que je prends à ma pensée est celle que je prends à mon étrange vie personnelle.
Est-ce là la joie de vivre ? »
Ludwig Wittgenstein, Remarques mêlées
8 febrero, 2012 a 18:34
Qué grito!
Esas letras que estan alli, dociles, son aliadas del que como tu intenta abrazarlas…
Por qué se tendrian que parar?
Para unir pensamiento y sentimiento?
Me parece que ese intento es un buen principio.